Neurociencia para habitar mejor

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Cómo nos influye el espacio que habitamos

Seguramente alguna vez has sentido que simplemente con estar en un ambiente agradable y cómodo te cambia el estado anímico e incluso tu comportamiento. Pero ¿qué es un espacio agradable?, ¿cómo otorgar ese atributo, cuando distintas personas ven a través de diferentes lentes las características de un mismo lugar?

El entorno proporciona constantemente estímulos, de mayor o menor intensidad, que son captados por el cuerpo como sensaciones para que la mente los procese, generando percepción y conciencia, lo que puede desencadenar una respuesta conductual. También es posible decir que los individuos ven y reconocen sólo lo que llama su atención, influenciados por sus creencias, cosmovisión y pensamientos1. Cada individuo percibe, reacciona y responde de una forma diferente a un mismo entorno, y en la mayoría de las veces de manera inconsciente, y es que gran parte de nuestra percepción no es consciente.

Hay que tener en cuenta las diferencias individuales basadas en las experiencias vividas por cada persona, sus preferencias y memorias, que definen particularidades que no permiten generalizaciones. Es fundamental comprender a los usuarios de los espacios y sus propósitos.

Pero también es responsabilidad del usuario comprenderse a sí mismo. Entiende que tu personalidad, hasta cierto punto, dictará tus preferencias. La clave está en conocerse a uno mismo y en cómo un diseño propuesto, por ejemplo, para tu casa, impactará en tu forma de sentir. Por ejemplo, si eres introvertido, probablemente no te sentirás cómodo en un entorno grande y abierto. Piensa cuidadosamente en tus experiencias pasadas. Porque quizá te podrían aplicar sensores para descubrir lo que sugieren tus ondas cerebrales, pero sin duda los seres humanos somos muy capaces de tomar conciencia de lo que sentimos.

Este es el enfoque que impera hoy día, el que está centrado en las personas, y es lo que ha incentivado una comprensión más amplia de cómo las personas perciben y responden a su entorno.

Esta reflexión sobre la importancia del entorno social y físico en la calidad de vida de las personas se inició con los estudios de percepción ambiental y, por medio de herramientas de la psicología ambiental, buscaron y buscan entender los comportamientos y deseos de las personas, y cómo perciben e interpretan el medio que les rodea. Y más recientemente, la neurociencia ambiental es un campo emergente que estudia el impacto de los entornos sociales y físicos en los procesos cerebrales y el comportamiento de sus usuarios2.

Por lo tanto, la Psicología y Neurociencia apuntan al mismo entendimiento, una por medio de observaciones, verbalizaciones y vivencias y otra investigando las reacciones ocurridas en el interior de nuestras cabezas. La diferencia entre ambas es precisamente el objeto de estudio. Una estudia el impacto del entorno en el comportamiento, los pensamientos y los sentimientos, la otra estudia cómo el entorno influye en los procesos biológicos, el cerebro y el sistema nervioso.

Métodos y técnicas de investigación utilizadas para estudiar el entorno.

1. Técnicas de investigación del medio ambiente y el comportamiento

Mediciones observacionales, mediciones de autoinformes, datos de archivo y técnicas de mapeo como los de la psicología ambiental (mapa mental, mapa conductual y mapa cognitivo) o utilizando equipos de mapeo con biosensores.

2. Técnicas de investigación en neurociencia clásica

Investiga las medidas psicofisiológicas utilizando las técnicas de neuroimagen (EEG, ERP, MEG, PER e fMRI). Son formas de ver el cerebro. También se recogen la actividad electrodérmica (sensores de piel que miden temperatura, respuesta galvánica de la piel y conductancia de la piel), electromiografía, frecuencia cardíaca, presión y volumen sanguíneo, movimiento y parpadeo de ojos.

3. Técnicas de investigación utilizando herramientas digitales

Con la posibilidad de una contribución colaborativa (crowdsourcing) y a partir de una comunidad on-line se recolectan ideas, contenidos, etc. Los dispositivos conectados al usuario son cada vez más frecuentes, presentando imágenes de realidad virtual (VR) o realidad aumentada (AR) utilizando equipos como cámara, micrófono y gafas que puede, por ejemplo, realizar seguimiento ocular. También sistemas de posicionamiento global (GPS).

El origen de la neuroarquitectura

Recién en el siglo XXI, con la “revolución sensorial” y un renovado interés en la experiencia  humana, organizaciones como el ANFA (Academy of Neuroscience for Architecture), el CCD  (Centre for Conscious Design), y HUME (Human Metrics Lab), empezaron a dar importancia a las ciencias  cognitivas  para  un  diseño  urbano-arquitectónico  basado  en  evidencias.

La Neurociencia se aplica a diferentes áreas. En concreto, en su relación con la Arquitectura surge la Neuroarquitectura. Recientemente también resuena el Neurourbanismo, aunque lo dejaremos para otro post.  A la Neuroarquitectura le corresponde estudiar las reacciones neurofisiológicas a partir de la interacción con diversos espacios construidos y los estímulos que estos provocan en las personas.

Fue la ANFA, creada en el 2003 en San Diego, California (EE.UU.) la que instauró oficialmente el término. Se define como un campo interdisciplinario que consiste en la aplicación de la neurociencia a los espacios construidos, con el objetivo de lograr una mayor comprensión de los impactos de la arquitectura en el cerebro y el comportamiento humano.  Permite una mayor comprensión de los efectos que el espacio construido puede generar en los individuos, especialmente en niveles de percepción menos conscientes3[1].

La interacción entre Neurociencia y Arquitectura/Urbanismo es vista hoy día como una herramienta para evaluar el desempeño de un ambiente existente/construido y proporcionar apoyo a las decisiones de diseño y políticas urbanas que mejoran la calidad de vida de los usuarios. No es una herramienta para proyectar, ni una disciplina como tal, ni mucho menos un estilo de arquitectura, sino una perspectiva desde la que observar la profesión4.

La Neuroarquitectura además es vista como una “solución” para los escépticos de los métodos de diseño tradicionales, a menudo intuitivos y cualitativos. En cierta manera permite pasar de un diseño intuitivo a un diseño basado en evidencias.  No pretende crear reglas específicas a seguir en el momento de diseñar, sino sólo revelar conceptos sobre diferentes propiedades del cerebro que pueden verse afectados por ciertas características del entorno. Finalmente permite encontrar explicaciones a los fenómenos del entorno construido que ya son conocidos, pero que no necesariamente se entiende cómo funciona.

Con todo, el neurólogo Semir Zeki ha puesto de relieve que los grandes artistas han sido siempre grandes neurólogos, en el sentido de que han sido capaces de comprender intuitivamente cómo trabaja la mente humana y cómo resulta estimulada mediante imágenes poéticas[1].  Ahora es cuando muchos conceptos aprendidos de maestros como Kevin Lynch, Norbert Schultz, Christopher Alexander, Philip Thiel, Jan Gehl cobran mayor sentido. Y pretendo repasarlos en posteriors post.

Aún hay mucho camino por andar, se avanza constantemente en el conocimiento del cerebro, lo que exige mantenerse actualizado para evitar caer en conclusiones simplistas y cuestionables. El cerebro, ese fascinante y misterioso órgano, complejo y con un montón de secretos que aún nos queda por desvelar.  Y aunque resulte tentador, en ningún caso pretendo caer en la falacia metereológica de considerar al cerebro independiente y gobernador del resto del cuerpo, aún así no negaré que tengo cierta fascinación por él.   

De ahí mi interés por la Psicología, y más recientemente, la Neurociencia. Si a esta ecuación le sumas Arquitectura o Urbanismo, verás claramente el marco en el que se inscribe Habitar en Positivo

“Experimentar el significado mental y poético del espacio, a partir de las dimensiones de la forma, materia e iluminación es un fenómeno bien diferente de las observaciones de las actividades electroquímicas de nuestros organismos”. Juhani Pallasmaa (2013)

[1] OKAMOTO, J. (2002) Percepción Ambiental y Comportamiento, Visión holística de la Percepción Ambiental en la Arquitectura y comunicación. Editora Mackenzie. Sao Paulo

[2] CUTIERU, Andreea (2021) «Neurociencia ambiental: Un campo emergente para ciudades más equitativas». Plataforma Arquitectura. Disponible en  https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/969248/neurociencia-ambiental-un-campo-emergente-para-ciudades-mas-equitativas

[3] MENA, Isabela (2019) Verbete draft: o que é neuroarquitetura. Disponible en: https://www.projetodraft.com/verbete-draft-o-que-e-neuroarquitetura/  

[4] MOMBIEDRO, Ana (2021) Breve manual para aplicar la Neuroarquitectura. En Fundacion Arquia Blog. Disponible en https://blogfundacion.arquia.es/2021/08/breve-manual-para-aplicar-la-neuroarquitectura/

[5] Semir Zeki (2005) Visión interior. Una investigación sobre el arte y el cerebro. Editorial A. Machado Libros

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